martes, 17 de octubre de 2023

Mi pequeño Ray


*Meditación*

Me imagino una sala oscura o un espacio grande oscuro, y delante mío veo una puerta blanca con un pomo redondo de color dorado viejo, como si ya hubiese pasado más manos por ahí. Tal vez he sido yo sin darme cuenta. Está todo oscuro y silencioso.

Decido entrar, tengo que visitarme y saber como ayudarlo. Me he empezado a dar cuenta que me falta trabajar más en mí, pensaba que ya lo tenía todo solucionado, pero no es cierto, aún me queda.
Entro, y veo todo oscuro, y sigo caminando con mucho cuidado, no sé que me voy a encontrar.

Y ahí estás, te encontré pequeñín. Está sentado en el suelo abrazándose las piernas, haciéndose pelota, como si estuviera escondiendo. Recuerdo que yo me ponía así de pequeño, me escondía de mi padre de los chavales que se metían conmigo.

Me acerco y me pongo a su altura. No se da cuenta que estoy, o hace que no existe. Pero siento que debería de decirle algo. Le toco el hombro y le digo "Hola". Levanta la cabeza y veo que está llorando. Es precioso y lo veo muy indefenso. Lo levanto con cuidado, y el me lo permite. Lo abrazo.

No sé cuanto rato hemos estado así, pero ha estado bien.
Mientras lo abrazo, y me sigo centrando en la respiración, escucho de vez en cuando un sonido como arena caerse, o moverse tal vez. Pero eso me asusta, y me cuesta centrarme y seguir con mi pequeñín. Así que decido acabar ya.

Y ahora me pregunto, ¿Porqué estaba así? ¿Tiene miedo?







lunes, 6 de julio de 2020

Mi primer amor

En mi corta vida he tenido 3 grandes amores, y hoy os voy a explicar la primera.

Tenía 12 años e iba a un instituto que se me hacía bullying, pero tenía un amigo que siempre estaba conmigo, gracias a él conocí a una chica de un año más que yo, la famosa Aroa. La llamo así porque todo el mundo en su vida conocerá a alguien como ella o parecida. 
Era una chica preciosa, destacaba de los demás, y teníamos algo en común, el dolor. La conocí en un parque jugando a fútbol, y ese día se me clavó una flecha. Recuerdo su melena rubia, sus ojos castaños, su pantalón corto de color lila y con bambas de deporte. 

Nos hicimos buenos amigos, y al cabo de poco tiempo nos hicimos mejores amigos. Ella tenía muchos pretendientes, y recuerdo que me utilizaba de tapadera diciendo que eramos pareja, me besaba, me cogía de la mano, pero no me amaba como yo a ella. Por ella hice muchas cosas, primero empecé a fumar tabaco, eramos los únicos que fumábamos de nuestro grupo, y yo empecé porque ella empezó primero, luego vinieron los cannutos, y si os preguntáis de donde lo sacábamos yo os responderé que cada día le robaba un poco a mi hermano mayor. 
Esa fue la primera vez que robé, solo por ella, y de ahí empecé a robar en tiendas con ella, le gustaba una colonia, yo me la llevaba, un pintalabios, yo me lo llevaba, joyas, lo mismo, yo me lo llevaba. Todo por amor, para que estuviera satisfecha de mi y poder merecérmela. Hoy en día me sigo preguntando como nunca nos pillaron ni una vez.

Si lo pensamos bien, puede ser que la amara, pero hoy en día sé que le tuve dependencia, la seguía como un perro, robaba todo por ella, y ella lo único que me daba para que estuviera satisfecho era ella.  Follé con ella cinco veces, y hasta un día le pagué 10 euros a cambio de calentarme y hacerme una mamada. 
Ella me robó una pareja, y a parte yo un día le confesé que la amaba y ella solo se aprovechó, se liaba delante mio con otras personas, le daba igual mis sentimientos, ella solo quería a alguien que le siguiera.

Lo que colmó la gota del vaso fué cuando yo intentaba reconquistar a una ex que primero salió conmigo y luego con ella. Recuerdo que Aroa vino a mi casa y me hizo elegir, entre ella o la otra, yo le dije que no podía escoger, entonces ella escogió por mi. Se fué, encima la otra también. Ese día lloré tan fuerte, que se escuchaba desde el final de la otra calle de mi casa. Rompí la ventana de la cocina de la impotencia y del dolor, podía haber muerto con los cristales, pero no me importaba, me había roto el corazón. 
Ahí empezó el contacto zero.
 


sábado, 27 de junio de 2020

Soy Ray Porter

¿Qué soy? ¿Cómo soy? ¿Quién soy?

Es una pregunta que llevo tiempo formulando pero sin hallar respuesta.
Me considero una persona bastante reflexionadora, a veces un poco impulsivo, pero me gusta llevar el control, me gusta que la gente me tenga presente, me gusta ver a la gente feliz por mi causa.
Me gusta tocar la guitarra con melodías melancólicas, me gusta jugar al ajedrez, me encanta caminar serio con mi música, estando en mi mundo. 
Me gusta mi manera de ver el mundo, justo con sus tonos, blanco y negro, y algún gris. Me gusta la sinceridad aún que a veces cueste. Me encanta mandar, me encanta que me obedezcan, me gusta ser el primero, y me gusta ser un enigma o parecerlo.

No me gusta mostrar mi dolor, no me gusta la hipocresía, ni el racismo, ni el machismo, no me gusta que los hombres se crean superiores. Y suena irónico viniendo de mi cuando me encanta y me da placer tener a la mujer a mi disposición, pero sé que es muy distinto, porque yo no obligo a nadie, si esa mujer quiere ser dominada recibirá. De ahí la palabra sumisión.

Me gusta ser justo con todos, incluido yo mismo, cada uno tiene y se merece sus castigos, por x problemas, pero se los merecen. La gente lo conoce como el Karma, y otros como la justicia de Dios, o de Alá, Jehová, o hasta el Diablo. 
No creo en las religiones donde dicen que el hombre es el que más y los demás inferiores. Odio que la gente tenga la mente cerrada. Odio que la gente viole.
Odio la gente que dice que los respeten pero luego ellos son los primeros en faltar el respeto. Odio la gente que va que sabe de la vida cuando no tienen ni idea de nada. Me gusta la gente transparente.

Me gusta las mujeres, con su carácter pero que quieran ser mis sumisas. 
Me gusta mis pecas, mis manos y dedos, mis ojos verdes azulados, mi cabello, y mis caras.

¿Qué opinas tu?

Mi pequeño Ray

*Meditación* Me imagino una sala oscura o un espacio grande oscuro, y delante mío veo una puerta blanca con un pomo redondo de color dorado ...